Método · Lenguaje
La evidencia y la estructura preceden a la composición
Cuando la redacción va primero, la evidencia acaba ajustándose al texto; cuando va última, el texto se ajusta a la evidencia.
Un sistema de reporting que empieza generando texto hereda un problema del que ya no se recupera: cada cifra queda atrapada dentro de una frase. Corregir un dato obliga a reescribir el párrafo, y comprobar una afirmación obliga a leer prosa en lugar de comparar valores.
Hemos ordenado el proceso al revés. Primero se reúne la evidencia y se normaliza: entidades, fechas, cifras, unidades, relaciones y contexto temporal. Después se decide qué parte de esa evidencia importa para este encargo, esta audiencia y este momento. Solo entonces aparece la estructura narrativa, y la generación escribe sobre ella.
El cambio tiene tres efectos que hemos podido observar. Una corrección en el dato se propaga sola a la versión en texto, a la narrada y a los subtítulos, porque las tres se producen del mismo guion aprobado. Las comprobaciones automáticas dejan de ser análisis de lenguaje y pasan a ser comparaciones contra la estructura de origen. Y la revisión humana se concentra en lo que sí requiere criterio: qué se ha dejado fuera y si el orden narrativo sostiene lo que la evidencia permite afirmar.
No es un método más rápido en la primera pieza. Empieza a compensar en la segunda, y compensa claramente cuando la misma información debe existir en varios formatos e idiomas.